25 mayo 2012

¿Por qué la salida a la bolsa está acabando con Facebook?






La salida a bolsa de Facebook ha sido de todo menos lo que el entusiasmo inicial parecía indicar. Hace justo una semana la red social se estrenaba en el Nasdaq con un precio de 38 dólares por acción, que el 79% de los analistas e inversores encuestados por Bloomberg considera sobrevalorado, y a lo largo de una agitada jornada logró subir un 14% para después desplomarse un 18%. Un fracaso bursátil que ha llevado a algunos incluso a vaticinar el final de la era Facebook mientras que el mercado sigue analizando las causas de este derrumbe.
Mark Cuban, empresario estadounidense, propietario de los Dallas Mavericks y presidente de HDNET, ha analizado en su blog cuatro causas del fracaso de Facebook y las consecuencias que éstas tendrán sobre el negocio de Mark Zuckerberg y la bolsa.
1. Se acabaron los inversores individuales en Wall Street.
Fueran cuales fueran las impresiones positivas que los inversores tenían de la salida a bolsa, o del mercado de valores en general, éstas se ha desplomado. Cuando los asesores y especialistas, apoyados por todos los medios, hablan de lo enorme, y fructífera, que será la salida a bolsa de Facebook y ocurre todo lo contrario, se acabó. La confianza en los mercados se ha destruido y muchos ya empiezan a plantearse que es más seguro dejar el dinero en el banco y, si quieren jugar, apostarlo en un casino.
2. La burbuja de Silicon Valley está a punto de explotar, pero no por lo que se cree.
Históricamente una salida a bolsa es una forma de llevar las acciones a los inversores externos. La gente a la que no se había vendido, asignado o garantizado acciones sólo podían participar en una empresa a través de los mercados públicos, pero esto ha cambiado con los mercados secundarios. Ahora, personas externas a una organización pueden comprar acciones con poca liquidez pero, cuando esto ocurre, el precio empieza a subir.
Esto es exactamente lo que ocurrió con Facebook. Los inversores empezaron a adquirir acciones en mercados secundarios, elevando el precio de los valores. Cuando llegó el momento de la salida a bolsa, había que establecer un precio mayor al del mercado secundario. Además, aquellos que compraron en el mercado secundario privado, y aumentaron el precio de los valores que querían, ya no estaban interesados en adquirir en el mercado abierto, a pesar de que en el momento de la salida a bolsa eran considerados como futuros inversores. Evidentemente estos inversores no deben estar muy satisfechos tras ver cómo el precio de sus acciones se desplomaba tras la salida a bolsa de Facebook.
3. Los analistas y expertos que tratan de convencer a sus clientes de que unas acciones que no ofrecen dividendos valen la pena, se equivocan.
Se trata de una cuestión de oferta y demanda. En el caso de Facebook se puso a la venta una cantidad enorme de acciones. Demasiada oferta. Y la valoración deja de tener importancia. Se cree que los compradores tratarán de determinar el valor de las acciones antes de comprar o vender y así poder tomar una decisión racional. Pero la experiencia ha demostrado que eso no ocurre.
4. El móvil va a aplastar a Facebook.
La lógica apunta a que la caída de la valoración de Facebook se debe a sus problemas en el ámbito móvil. No pueden ofrecer los juegos que hay en la versión web, ni las mismas oportunidades publicitarias o de branding. Cada vez hay más usuarios que navegan a través de sus smartphones o tablets, haciendo que decaiga el uso de ordenadores. Y la industria no deja de buscar las oportunidades y el espacio para ocupar un hueco en el nuevo consumo de los usuarios.
El problema es que el móvil es un entorno limitado y los mismos problemas a los que se enfrenta Facebook también abruman a otras compañías basadas en un modelo publicitario como Google o Facebook. Si el móvil va a reemplazar al ordenador, quizás los anunciantes deban empezar a buscar otros soportes en los que invertir ya que los smartphones y los tablets todavía no ofrecen la efectividad que se desea, y los ordenadores están desapareciendo del consumo
Fuente: Marketing Directo

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