30 octubre 2010

¿Por qué nos cuesta tanto decir 'lo siento'?

 


Según nuevas investigaciones de psicólogos canadienses, la gente se disculpa cuatro veces por semana. Pero, en promedio, les ofrecen estas disculpas mucho más a menudo a extraños (22% de las veces) que a sus parejas (11%) o familiares (7%). A los únicos que les pedimos disculpas más seguido: a los amigos (46%).

 
¿Por qué es tan difícil decirle "lo lamento" a alguien que amamos?

 
Lo más probable es que su madre le haya enseñado que es importante pedir perdón si ha hecho algo malo, y aceptar de forma gentil una disculpa cuando se la ofrecen. Corregir los errores es decisivo para mantener la armonía tanto en nuestras relaciones personales como en el mundo en general.
 
Las disculpas son tan importantes que en muchos hospitales entrenan a su personal para decirles que lo lamentan a los pacientes y sus familias luego de un error médico, porque han descubierto que desalienta las demandas por mala praxis. Economistas han mostrado las empresas que admiten sus culpas a clientes disgustados tienen mejores resultados que otras que ofrecen una compensación económica.

 
Pero las disculpas pueden ser complicadas. No siempre son directas, o incluso sinceras. Además, hay un "brecha" de género a la hora de pedir disculpas. Los hombres y las mujeres tienen enfoques diferentes y expectativas diferentes cuando se trata de los actos de contricción.

 
La sabiduría convencional indica que las mujeres piden disculpas demasiadas veces, y los hombres no se excusan lo suficiente. Las mujeres son buenas para cultivar relaciones, continúa el razonamiento, mientras los hombres son demasiado egoístas como para decir que lo lamentan o no tienen el mismo tacto social. Sin embargo no hay pruebas de que las mujeres sean mejores que los hombres para pedir disculpas; simplemente lo hacen más a menudo, a veces por ofensas intrascendentes.

 
Dos pequeños estudios de la Universidad de Waterloo en Ontario, Canadá, publicados el mes pasado por la revista Psychological Science, indican que los hombres están tan dispuestos a pedir perdon como las mujeres si creen que han hecho algo mal. La diferencia es que los hombres tienen una idea diferente de lo que define "algo mal".

 
En el primer estudio, 66 hombres y mujeres llevaron diarios y registraron cada vez que hicieron algo mal, o les hicieron algo malo a ellos. También anotaron si se pidieron disculpas. El resultado: las mujeres recibieron más ofensas y pidieron más disculpas por su propio comportamiento. Sin embargo los hombres se disculparon tanto como las mujeres si creían que habían hecho algo malo.

 
En el segundo estudio, 120 sujetos imaginaron haber ofendido a alguien, desde ser descortés con un amigo hasta incomodar a alguien con quien viven. Los hombres afirmaron que pedían disculpas con menos frecuencia. Los investigadores concluyeron que los hombres tenían un umbral más alto para lo que consideran una ofensa. "No creemos que las mujeres son demasiado sensibles o que los hombres son insensibles", afirma Karina Schuman, una de las autoras del estudio. "Sólo sabemos que las mujeres son más sensibles".

 
Sandra Elmoznino, de 27años, una maestra de la ciudad de Nueva York, afirma que pide perdón todo el tiempo, ya sea por llamar a un amigo muy temprano por la mañana o si llega dos minutos tarde. "Quiero estar bien con todo el mundo", afirma. "Es una cuestión de ansiedad".

 
Hace poco, sin embargo, Elmoznino comenzó a sentir que el constante pedido de disculpas se ha convertido en una desventaja. Sus amigos le hacen bromas al respecto. Los hombres con los que ha salido creen que es molesto. Su hermano gemelo le dijo que la hace verse insegura. Como consecuencia, ahora hace un esfuerzo consciente por pedir disculpas sólo cuando realmente hizo algo malo.

 
Si necesita ayuda para pedir disculpas a continuación le ofrecemos algunos consejos:
  • Sepa qué hizo mal. Si no está seguro, pregunte.
  • Muestre un remordimiento real. No diga "Siento que estés herida", lo cual sugiere que la otra persona es demasiado sensible. Diga "Siento haberte herido".
  • No sea defensivo. No use la palabra "pero" en frases como "lo siento, pero".
  • Ofrezca cambiar. Ayuda decir, sinceramente, que tratará de no volver a cometer el mismo error de nuevo.
  • Si usted es el que desea la disculpa, limítese a lo que acaba de suceder, no mencione transgresiones anteriores.
  • Intente agregar un poco de humor. Burlarse de uno mismo funciona muy bien.
  • No se demore. Sólo hágalo. Una disculpa imperfecta es mejor que nada.
Fuente: WSJ Americas

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