16 noviembre 2009

El impacto de la burocracia en la competitividad de Microsoft


Microsoft lanzó su Windows 7 y abrió una cadena de tiendas detallistas, provocando comentarios y expectación. Los usuarios se sintieron aliviados. Windows 7 sustituye al Vista, uno de los productos tecnológicos más desastrosos de todos los tiempos y además, pone fin a una década en que Bill Gates, se hizo a un lado y permitió que la compañía perdiera su ventaja competitiva. Hace 10 años, cuando Gates designó al segundo de a bordo, Steve Ballmer, como su sustituto como CEO, Microsoft seguía siendo una de las empresas tecnológicas más pujantes y poderosas, una fuerza que poseía una franquicia de sistema operativo que equivalía a un permiso para imprimir dinero. Organizaciones más pequeñas comparaban a Microsoft con el Borg de Viaje a las Estrellas, el colectivo que asimila a cuanto le rodea con el lema: “La resistencia es inútil”.

Microsoft se ha convertido en tema de chistes. Cierto, su sistema operativo Windows aún corre en más de 90 por ciento de las PC del planeta y el conjunto de aplicaciones Office controla los ambientes de escritorio. Sin embargo, ha tropezado en el área de la innovación.

Mientras Apple creaba su iPod, la tienda iTunes y el iPhone; Google controlaba las búsquedas en línea y se convertía en una amenaza para los dispositivos móviles con su Android; y Amazon crecía para dominar las ventas de menudeo, lanzando un negocio de nubes de cómputo al tiempo que capitalizaba su lector electrónico Kindle, Microsoft respondía a esos líderes de mercado con el reproductor de música Zune, el motor de búsquedas Bing, la plataforma de software para smartphone Windows Mobile y finalmente, en 2008 lanzaba Azure, su servicio de nubes de cómputo.

¿Qué sucedió? ¿Cómo fue posible que Microsoft dejara escapar miles de millones de dólares en ingresos?

Es posible que la administración de la empresa se volviera tímida frente a las amenazas de los reguladores antimonopolio, pero la razón más importante podría ser que, en enero del año 2000, Gates abandonó su cargo como CEO pues, desde entonces, la compañía ha ido cuesta abajo.

Según muchos, Ballmer es un tipo inteligente y competitivo, pero no es ni la sombra de Bill Gates, con su genialidad para el software y su comprensión de la tecnología. Ballmer es un empresario. Hay que reconocer que durante su década al timón de Microsoft las utilidades se triplicaron y la compañía desarrolló un nicho comercial vendiendo software para empresas, además de desempeñarse estupendamente en el sector de juegos de video con su Xbox.

El problema de dejar a un analfabeta tecnológico al mando de una compañía de tecnología es que tendrá “puntos ciegos”. Gates reconoció de inmediato que internet era una amenaza para Microsoft, y por ello, encabezó una campaña para acabar con Netscape. Microsoft conservaba la agilidad necesaria para virar con rapidez y alcanzar a sus rivales. Pero desde su salida, la empresa se ha vuelto burocrática y lenta.

Lo peor es que, mientras Microsoft perdía celeridad, el resto del mundo se aceleraba. Google creció tanto que cuando Microsoft se dio cuenta del peligro, no pudo pararlo. En el caso de Apple, la amenaza no era el iPod, sino su tienda iTunes. Por ello, cuando Microsoft se las arregló para clonar la tienda de Apple, ésta ya tenía controlado el mercado.

Entre tanto, el negocio de Microsoft topaba con el problema de Vista y luego de tres años de trabajo para resolver el embrollo, sus ingenieros desarrollaron Windows 7 el cual, aunque no supera los ofrecimientos de Apple, no deja de ser estupendo. Ahora bien, mientras Microsoft trataba de arreglar sus “ventanas” rotas, otra nueva cepa de retoños de internet comenzaba a echar raíces: Facebook y Twitter en los medios sociales, con Hulu y YouTube (propiedad de Google) en el sector de video en línea.

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