24 septiembre 2013

El café de todas las mañanas motivó una empresa nueva

David Jackson y su amigo querían lanzar una empresa. Encontraron su respuesta en una taza de café
En 2010, Jackson se estaba comunicando con mensajes de texto con su amigo de la infancia y colega ingeniero Dave Petrillo. Hablaban sobre concebir un producto que hiciera buen uso de un material de cambio de fase: una sustancia que, como el agua, varía su estado según la temperatura. Ninguno de los dos trabajaba con un material así en su empleo, pero a ambos les intrigó la idea.

Luego llegó la inspiración. "Una mañana estaba en medio de mi rutina habitual", recuerda Jackson, que ahora tiene 29 años. "Tardaba unos 20 minutos en hacer un café latte perfecto y luego estaba o muy caliente y pasaba la siguiente media hora quemándome la lengua, o estaba demasiado frío y entonces lo ponía en el microondas y luego me quemaba la lengua. Entonces pensé que la situación era estúpida. Soy un ingeniero… sé cómo solucionar este problema".

Le envió un mensaje a Petrillo, que ahora tiene 26 años, y descubrió que su amigo había estado pensando exactamente lo mismo: ¿por qué no crear un producto que use un material de cambio de fase para mantener el café a la temperatura exacta?